Cantar es mucho más que afinar una melodía o interpretar una canción; es una actividad profundamente terapéutica que impacta todo nuestro ser. El canto da al cuerpo vibraciones que aumentan nuestra vitalidad y nos conectan con el momento presente.

Un efecto químico en el cerebro

Durante el canto, en el cerebro humano se producen productos químicos especiales (como las endorfinas y la oxitocina) que nos ayudan a sentir paz, alegría y a reducir los niveles de estrés. Además, el canto mejora significativamente la circulación sanguínea, lo que tiene un efecto beneficioso en las cuerdas vocales, las amígdalas y muchos ganglios linfáticos, lo que significa que aumenta considerablemente la inmunidad local y nos hace más resistentes a las enfermedades.

Beneficios cognitivos

En el ámbito cognitivo, cantar permite una intensa activación cerebral: el cerebro comienza a funcionar más activamente, la memoria mejora y cualquier información es más fácilmente perceptible. Es por esto que los niños aprenden tan rápido a través de canciones infantiles.

Cantar es un regalo que nos damos a nosotros mismos y a quienes nos rodean. ¡Nunca dejes de cantar!